Buena onda : Sensores de radar en los vehículos para identificar riesgos

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LOS SENSORES DE RADAR PROLIFERAN EN LOS VEHÍCULOS COMO SISTEMAS DE MEDICIÓN DE DISTANCIA Y VELOCIDAD RELATIVA ENTRE OBJETOS. ESTO SIGNIFICA QUE LOS FABRICANTES DE AUTOMÓVILES LOS ESTÁN INTEGRANDO DENTRO DE LOS SISTEMAS ADAS (SISTEMAS AVANZADOS DE AYUDA A LA CONDUCCIÓN), COMO LA FRENADA AUTÓNOMA DE EMERGENCIA (AEB) O EL CONTROL DE CRUCERO ADAPTATIVO (ACC)

Estos dispositivos utilizan ondas de radio, emitidas y recibidas por el propio radar. En base al eco que produzcan esas señales de radio, son capaces de calcular distancias y, con ello, medir velocidades relativas. Con esa información, el calculador correspondiente puede identificar un posible riesgo de colisión por alcance con el vehículo (u objeto) que nos precede.

El sensor de radar se ayuda de un fenómeno físico, llamado Efecto Doppler, por el cual una onda con frecuencia constante es percibida de forma diferente en función de la velocidad relativa. Un claro ejemplo es la sirena de una ambulancia, que escuchamos de modo diferente a medida que se acerca o se aleja. Este fenómeno es el que utiliza el radar para calcular distancias como muestra este gráfico:

 

Existen dos tipos de radares para automoción:

Tipos, situación, calibración

Normalmente, el tipo de radar para el Control de Crucero Adaptativo (ACC) es el de alta frecuencia por la necesidad de llegar más lejos para funcionar bien a altas velocidades (por ejemplo, hasta 200 km/h); el radar de baja frecuencia se suele utilizar para el sistema AEB o ACC, pero de menos velocidad.

Los radares no pueden estar detrás del parabrisas (como sí irían las cámaras o los LIDAR), porque el vidrio refracta las ondas y no irían bien guiadas hacia adelante –a excepción del Volvo XC90, radar fabricado por Delphi, que ya tiene en cuenta esa refracción concreta–; por ello, están en lugares muy expuestos a los golpes, como la parrilla delantera (Seat León, Škoda Fabia o Volkswagen Golf).

En otros casos el radar se encuentra tras el logo de la marca (Mercedes CLA, Volkswagen Passat); sobre la traviesa (Infinity Q30, Jaguar XE, Opel Astra K, Renault Kadjar), o, en algunos vehículos, en la zona dedicada normalmente a los antiniebla delanteros (Audi A4, Mercedes clase S).

Es una zona bastante conflictiva en caso de colisión. Además de la posible rotura de la pieza o de su soporte, que, en ocasiones, no lo venden suelto, hay que contemplar la necesidad de calibración.

La calibración no sólo es necesaria tras la sustitución del componente, sino también después de cada operación de alineación de ejes, reparaciones, cambio de altura de suspensiones…

El proceso de calibración depende de cada fabricante, pero existen máquinas universales para ello, que tardan, aproximadamente, 20 minutos en completar la operación. Por ejemplo, el equipo CSC-Tool de Hella-Gutmann.

Más usos del radar

Los sensores de radar, además de estar ubicados en la parte delantera del vehículo, pueden encontrarse también en las aletas laterales, para usarlos con el sistema de advertencia en el ángulo muerto.

Asimismo, los vehículos de alta gama pueden llevar radares en la parte trasera central, como detector de presencia de obstáculos en sistemas Pre-colisión. (Mercedes Pre-Safe, por ejemplo. Ver imagen inferior).

Despiece de un radar

El radar se compone de una carcasa para albergar sus componentes con una cubierta de un plástico que permita el paso de las ondas de radio (1); una placa de antenas emisoras y receptoras (2 y 4 –vista trasera-), y una electrónica de control con procesado de alta velocidad (3). Un fallo electrónico en este componente implica la sustitución de la pieza completa, ya que, salvo especialistas en reparación de electrónica, estamos hablando de chips y circuitos impresos de alta complejidad y tamaño diminuto.

Reparaciones de carrocería en la zona del radar

En caso de reparación de un paragolpes o cualquier pieza que tape el radar, no se pueden emplear componentes metálicos o de materiales que provoquen eco en el sistema. También hay que tener en cuenta espesores del material más o menos inocuo (como la masilla), ya que en grandes espesores puede suponer el mal funcionamiento del sistema de radar.

Los materiales como plásticos de baja densidad, corchos y gomas no afectan a su funcionamiento ■

 

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