Camino escolar seguro

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LA DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁFICO TIENE EN MARCHA EL PROYECTO “CAMINO ESCOLAR SEGURO” PARA FOMENTAR LA SEGURIDAD Y LA AUTONOMÍA DE LOS ALUMNOS EN SUS DESPLAZAMIENTOS A PIE O EN BICICLETA HASTA LOS CENTROS ESCOLARES.

Las restricciones que han sufrido los niños en el uso autónomo de los espacios públicos es un hecho relativamente reciente en el tiempo. Hasta hace no tanto, la práctica totalidad de los alumnos acudían a sus centros escolares caminando, en muchos casos con otros compañeros. ¿Quién no recuerda aquellas maravillosas aventuras que vivió de camino al colegio en compañía de sus amigos? Lamentablemente, la pérdida de nuestras calles por parte de la infancia se empieza a hacer palpable en las últimas décadas del siglo XX.

El panorama actual es que los niños acuden a los colegios mayoritariamente acompañados por sus familias durante toda su etapa escolar, situación que incluso tiende a incrementarse, alcanzando edades cada vez mayores. Los motivos que han llevado a esta realidad son diversos: incorporación de ambos progenitores al mundo laboral, prisas y ritmos de vida demasiado acelerados, tendencia a vivir en zonas residenciales alejadas de instalaciones de servicios, sobreprotección exagerada de los niños por parte de las familias, etc.


La autoimpuesta necesidad de acompañar a los niños hasta la misma puerta de las escuelas provoca impactos negativos en diferentes frentes: medioambiental, en la fluidez del tráfico en la ciudad y, muy especialmente, sobre los menores. Así, esta dependencia de los adultos dificulta la adquisición de la autonomía necesaria para que los niños de hoy puedan desenvolverse adecuadamente en la sociedad el día de mañana, genera situaciones de riesgo para la seguridad de los propios menores y es incompatible con la figura de referencia que, también, en cuanto a la seguridad vial, los padres han de ser.

Diversos países hace tiempo que tienen implantados programas similares en este sentido. A nivel europeo, el proyecto STARS (Sustainable Travel Accretidation and Recognition for Schools, Acreditación y Reconocimiento de Desplazamientos Sostenibles para Colegios), incluido en el Programa Energía Europea Inteligente, tiene como objeto animar y premiar a los centros educativos que fomentan entre sus alumnos los desplazamientos sostenibles y seguros, tanto a pie como en bicicleta. En España la DGT ha instaurado el proyecto “Camino Escolar Seguro”, y se han sumado a la iniciativa numerosos ayuntamientos de localidades con gran diversidad en cuanto a climatología, orografía, tamaño, etc., demostrando que estos factores no son un impedimento.

Fases del proyecto

  1. Creación de un grupo de movilidad integrado por todas las partes implicadas. Definición de objetivos.
  2. Diagnóstico de movilidad: encuestas sobre hábitos de desplazamiento, reconocimiento del terreno, identificación de problemas y de sus causas.
  3. Plan de actuación.
  4. Seguimiento y evaluación. Mejora continua.

Situación de partida

El escenario que existe es:

■ Las familias acompañan a los niños en todo momento. La conciliación es cada vez más difícil para muchos padres, y ésta es una tarea diaria más.

■ Los niños no se responsabilizan de su propia seguridad, ya que son siempre los adultos los que marcan lo que se debe o no hacer en las calles.

■ El automóvil particular se percibe como un medio de transporte rápido y seguro.

A menudo es utilizado incluso para salvar distancias muy cortas.

■ Se percibe la calle como un lugar peligroso y hostil, al que las familias tienen miedo.

■ El diseño urbanístico en las ciudades se enfoca hacia una movilidad a motor.

■ Actualmente, los niños pasan del interior de un edificio (colegio, vivienda, centro de salud, instalación deportiva, centro comercial, etc.) a ser transportados en el coche hasta otro recinto cerrado. Por ello, no tienen un esquema mental de las ciudades donde viven, ni siquiera de su propio barrio; tampoco conocen el tejido social de interrelaciones en su zona.

■ Numerosos niños tienen un modo de vida muy sedentario. El 20% tienen sobrepeso u obesidad.

Se seleccionan y señalizan itinerarios, así como puntos de encuentro. Se organizan sistemas de acompañamiento colectivo a menores

Partes implicadas

Para el éxito de esta iniciativa, han de estar involucrados varios actores:

■ Padres y alumnos.

■ Colegios.

■ Ayuntamientos, en varias de sus áreas: policía, educación, urbanismo, movilidad, medio ambiente, etc.

■ Otros colectivos sociales: comerciantes, grupos de apoyo a la bicicleta, asociaciones de vecinos, etc.

¿Qué podemos hacer entre todos?

■ Difusión del proyecto. Se facilita información y se organizan encuentros para que las familias conozcan el proyecto y comprendan la necesidad de cambiar ciertos hábitos.

■ Por parte de los ayuntamientos, se analiza la ciudad desde la figura del peatón y el ciclista y se interviene en torno a los colegios y sus rutas de acceso, realizando modificaciones urbanísticas y organizativas para adaptar los espacios a la infancia.

Organizar sistemas de acompañamiento colectivo de menores. Los pedibuses o buses a pie son grupos de escolares conducidos por una o varias personas adultas, que se desplazan a pie al colegio.

■ Selección de itinerarios, señalización de los mismos y de puntos de encuentro. Cada niño se puede incorporar al más cercano a su domicilio o, si se observa la necesidad, se creará una nueva ruta.

■ Establecer “comercios amigos”, quienes tendrán colocada cartelería identificativa. Los comerciantes del barrio ayudan a que los niños tengan más referencias adultas que les ofrezcan confianza y ayuda, en caso necesario, reforzándose así el tejido social.

■ La movilidad segura y sostenible es un tema que se incorpora y trabaja en el aula.

Uno de los objetivos es aumentar la autonomía infantil. Recuperando la ciudad para los niños el tejido social es más denso

Resultados

■ Se incrementa el número de menores que van caminando o usan la bicicleta para ir y volver al colegio.

■ Se mantienen sistemas de acompañamiento colectivo para los más pequeños. Los niños mayores van adquiriendo progresivamente más independencia.

■ Aumentamos la autonomía infantil. Ser capaz de ir solo al colegio es un hito relevante para un niño, que aumenta su confianza en sí mismo, favorece sus valores cívicos y facilita la adquisición de destrezas para afrontar en el futuro situaciones que se salgan de la cotidianeidad.

■ Responsabilizamos a los niños en cuanto a su seguridad vial.

■ Socialización. Existe una red social más densa. Aparte de los padres, hay otras personas que velan por el bienestar infantil. Hay mayor seguridad, capacidad de ayuda y confianza en los demás.

Al caminar, se construye una relación afectiva con el medio físico y social.

Recuperando la ciudad para los niños, aprenden a orientarse en el espacio y a desenvolverse en el entorno, a aplicar las normas de circulación y a relacionarse con otras personas, en contraposición al desplazamiento en vehículo, en el que la persona se aísla y desapega de su entorno.

■ Al disminuir el volumen de vehículos en circulación, descongestionamos los entornos escolares, reduciendo el riesgo de accidentes de tráfico.

■ Promovemos estilos de vida saludables. Realizar los desplazamientos diarios a pie es una actividad física moderada recomendable para cualquier grupo de edad, y aún más en la infancia, periodo en el que adquirimos las costumbres y hábitos que acogeremos como adultos.

■ Se produce un impacto positivo en el medio ambiente.

■ Surge una red de itinerarios seguros no sólo para la infancia, también para cualquier ciudadano que camina o utiliza la bicicleta

Para saber más: