Cuidado con las distracciones

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PEGASUS, EL SISTEMA DE LA DGT PARA VIGILAR LAS CARRETERAS, PERMITE CONTROLAR LA VELOCIDAD DE LOS VEHÍCULOS Y VER LA ACTITUD DE LOS CONDUCTORES AL VOLANTE. HA TOMADO IMÁGENES QUE MUESTRAN CÓMO SE LEEN MENSAJES EN EL MÓVIL, SE PROGRAMA EL NAVEGADOR, Y OTRO TIPO DE CONDUCTAS PELIGROSAS, QUE DENOTAN GRAN DESATENCIÓN A LA CONDUCCIÓN

iribarrPor Juan Carlos Iribarren Vera

Aproximadamente un 30% de los accidentes que no pueden explicarse se atribuyen a distracciones al volante. Pensamientos, imágenes, preocupaciones y conductas como encender un cigarrillo, poner la radio o hablar por el móvil, son malos compañeros de viaje. El ser humano procesa toda la información que recibe del exterior a través de sus sentidos, pero no puede analizarla en su conjunto al mismo tiempo. Debe seleccionar y fijar su atención en qué es más necesario o interesante en un determinado momento. Conducir un vehículo implica atender diversas tareas: el control del vehículo, la dirección, los indicadores del cuadro, las señales de tráfico, etc.

Atención
Como es imposible atender de manera consciente y prioritaria todas las actividades de la conducción, hay que dividir la atención entre la analítica o concentrada y la sintética
o difusa. Para conducir se utilizan ambas atenciones, aunque predomina la difusa, sobre todo en largos recorridos. La atención a la conducción depende de una serie de factores inherentes al propio individuo y otros cuyo origen está en el medio que les rodea, de manera que todos ellos pueden inducir a que aparezcan distracciones.

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Malos hábitos
Existen conductas muy habituales entre los conductores –encender un cigarro, ponerse el cinturón circulando, buscar algo en la guantera, leer un mapa…– que son un peligro por la falta de atención que suponen. Otros elementos nuevos que contribuyen a la distracción son el uso del teléfono móvil (aunque parezca mentira, también se leen los whatsapp), el ordenador de a bordo, el navegador. También existen estímulos del exterior como anuncios publicitarios, señales de tráfico, o la variedad paisajística. Para analizar el peligro de estas distracciones, indicamos los metros que se pueden recorrer con un vehículo en el tiempo de distracción, durante los cuales el conductor no tiene control sobre el vehículo en el caso de surgir algún imprevisto. Circulando a una velocidad de 100 km/h o, lo que es lo mismo, 28 m/s, durante el tiempo en el que marcamos un número en el móvil o consultando un mensaje – estimado en unos 3 segundos–, habremos recorrido 85 metros aproximadamente sin control sobre el vehículo.

Atención intensa
Por el contrario, una atención intensa durante un periodo prolongado de conducción, puede producir una fatiga elevada, que desencadene en una distracción fatal. Esta situación se da al conducir ininterrumpidamente durante varias horas –por ello siempre advierten que cada 2 horas se haga un pequeño descanso– o en condiciones climáticas adversas que requieren atención especial: lluvia intensa, niebla, circular por una carretera desconocida, o una especial situación circulatoria. En tales circunstancias, es recomendable que, ante el menor síntoma de fatiga, detenga el coche y descanse durante unos minutos.

Otros despistes
Otros factores que conllevan distracción y que pueden generar una situación de riesgo es cuando un conductor compagina el manejo del vehículo con la búsqueda de información (una calle, un restaurante, hotel, etc.). Asimismo, algunos estados psicológicos transitorios disminuyen la capacidad necesaria para percibir y analizar estímulos externos. Fatiga, estrés, alcohol, sueño, medicación o los propios problemas personales son parte de los estados que causan distracción. IMG_9815Hambre, la luz de reserva de combustible encendida, o el miedo a una multa por exceso de velocidad provocan que la atención se concentre en buscar un restaurante, una gasolinera o un posible radar camuflado. Dificultan, en una palabra, el canal perceptivo de aquello que en ese momento es fundamental: conducir.

Monotonía al volante
Autovías o autopistas con trazados rectos, poca circulación y paisajes aburridos, pueden ocasionar una conducción monótona que suma a la desatención en la conducción la falta de tomar decisiones correctas –normalmente, a partir de los 10 ó 15 minutos–.

Situaciones que crean desatención a la conducción
Hay que evitar, durante la conducción, acciones que reduzcan o incluso eliminen el foco de atención en la carretera y al volante. Entre ellas:

[list list_items=”Discusiones acaloradas.,Jugar con los niños.,Consultar un mapa.,Matar un insecto.,Buscar objetos en la guantera.,Limpiar el vaho de los cristales.,Buscar una emisora de radio.,Quedarse mirando un accidente.,Programar en marcha el navegador.,Atender al perro.,Abrochar la sillita de los niños.” icon=”fa-icon-remove” icon_bg_color=”#e74c3c” icon_bg=”circle”]

Para Saber Más…

Para saber más:

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