Las soluciones de movilidad compartida mejoran el acceso al trabajo, los servicios sanitarios y la educación

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Un sistema de transporte público basado en la movilidad compartida a demanda, en lugar del tradicional, con rutas y horarios fijos, mejora significativamente el acceso de los ciudadanos a escuelas, servicios sanitarios y oportunidades laborales. Si la movilidad compartida ofreciera un servicio más adecuado a un costo menor, es probable que los servicios de autobús urbano tradicionales acabaran desapareciendo.

Estas son las conclusiones principales del nuevo estudio publicado por el Foro Internacional del Transporte (ITF) de la OCDE. El informe Shared Mobility: Innovation for Liveable Cities se puede consultar on line.  Los investigadores del ITF realizaron un estudio de simulación con datos sobre el comportamiento de movilidad en Lisboa (Portugal), comparando la facilidad de los ciudadanos para llegar a sus lugares de trabajo, a los servicios sanitarios y a las instituciones educativas a través de dos sistemas de transporte diferentes: el transporte público vigente (servicios de metro, tren y autobús), y un sistema que complementa los servicios de metro y tren con flotas de taxi-buses a demanda de 8 o 16 plazas.

Acceso a las instalaciones sanitarias con el transporte público existente y un sistema de movilidad compartida

Para medir los efectos sobre la inclusión social, los investigadores del ITF examinaron, para ambos sistemas, una serie de trabajos, hospitales/centros sanitarios y escuelas de educación secundaria (o superior) de la ciudad a los que se podía acceder en 30 minutos desde cada cuadrícula (de 200 m de lado). A continuación, calcularon para cada sistema la proporción de oportunidades (trabajos, etc.) entre el elemento de la población con el mejor 10 % del servicio y el elemento de la población con el peor 10 % del servicio. Este cálculo indica si el acceso es más equitativo (valores bajos) o menos (valores altos).

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 Los resultados muestran que el sistema de movilidad compartida a demanda ofrece un acceso claramente superior:

  • Trabajos: El índice de acceso a lugares de trabajo potenciales utilizando el sistema de transporte público actual, que corresponde al 17,3, indica una gran desigualdad. No obstante, en la configuración de movilidad a demanda, el coeficiente obtenido (1,8 únicamente) era casi diez veces menor, lo que sugiere un acceso mucho más equitativo y, por lo tanto, más oportunidades de encontrar trabajo.
  • Servicios sanitarios: Los servicios de movilidad compartida mejoran el acceso a los hospitales y centros sanitarios: el desigual coeficiente de 39 registrado en el sistema de transporte público existente cede el lugar al más equitativo 2,5 del sistema de movilidad compartida a demanda. La mayoría de las cuadrículas de 200×200 m en las que se divide la ciudad pasa del nivel de acceso más bajo al nivel de acceso más alto (véase el mapa), lo que muestra un fuerte aumento de la accesibilidad y, por tanto, la inclusión.
  • Servicios educativos: A diferencia del transporte público vigente actualmente, que en la ciudad modelo sólo facilita acceso limitado a las escuelas de educación secundaria y superior (índice de acceso del 29,2), el sistema de movilidad compartida del estudio generó un índice de acceso del 2,0.

El uso más eficiente de los vehículos permite reducir los precios actuales sin subvenciones de los viajes urbanos en transporte público en un 50 %.

 La movilidad compartida puede conllevar otros efectos positivos para las ciudades:

  • Menos cantidad de coches, y más adecuados. La flota de taxis compartidos y taxi-buses que se ha puesto a prueba, que equivale al 3 % del número actual de vehículos únicamente, puede ofrecer a los ciudadanos el mismo nivel de movilidad. Con un uso más intensivo de los vehículos, se acortan los intervalos de sustitución, y se agiliza la adopción de tecnologías nuevas y más limpias.

Sin congestión, menos emisiones, espacio liberado. Si se sustituyeran los coches pr

  • privados y los autobuses con horario de uso urbano por taxis compartidos y taxi-buses, se eliminarían las congestiones, se reducirían en un tercio las emisiones del tráfico sin adoptar tecnologías nuevas y se acabaría con la necesidad de disponer de plazas de aparcamiento en la vía pública, lo que liberaría espacio público para otros usos.

 Estos resultados confirman y mejoran las conclusiones de un estudio anterior del ITF que analizaba los efectos de los coches compartidos sin conductor; en él se afirmaba que se podría prescindir de nueve de cada diez vehículos si se aplicara este sistema de movilidad.

El uso más eficiente de la capacidad del transporte resulta beneficioso para el medio ambiente. Además, ayuda a crear sociedades más justas e inclusivas ya que mejora el acceso de todos a las oportunidades existentes“, afirmó José Viegas, Secretario General del ITF y supervisor del estudio. “El paso siguiente consistirá en probar nuestro modelo con datos de otras cinco ciudades. De esta manera, aprenderemos a adaptar mejor las soluciones de movilidad compartida para que aporten todas las ventajas posibles en condiciones concretas.