"Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada".
(Giovanni Boccaccio, 1313-1375, escritor italiano)

Un ancho horizonte

Es muy probable que ni siquiera atisbemos por dónde irá la evolución del automóvil, o la de los sectores con él relacionados, durante las próximas décadas de este nuevo siglo que ahora comienza.

Las preguntas que aún no sabemos formular centrarán la atención de los especialistas en los próximos años. Así ha sido siempre. Hace cien años el automóvil dejó de parecerse a un coche de caballos, sin caballo, para convertirse en un medio de transporte más autónomo, más rápido y más cómodo. Ni los más perspicaces fueron capaces de adivinar el cambio sociológico y económico que este nuevo invento nos iba a traer. La sensación de libertad y de poder, y la capacidad de eliminar barreras, ir más lejos y conocer otras culturas, han creado otros problemas, cuya influencia en nuestro planeta no fue sospechada: contaminación y escasez de recursos energéticos.

Al igual que el automóvil ha ensanchado el horizonte de nuestra comprensión del mundo, más allá de cuanto sus creadores pudieron imaginar, no es posible saber hoy qué nuevo mundo se esconde. A lo sumo, podemos sólo hacer un catálogo de todo lo que ignoramos y proyectar hacia el futuro las actuales tendencias de investigación. ¿Serán las pilas de combustible la solución a los problemas medioambientales?¿Cómo evolucionará el sector de la distribución del automóvil? ¿La postventa asumirá que debe alcanzar los niveles de productividad, calidad y servicio a los que ha llegado la fabricación de vehículos? ¿Cómo se compaginará la evolución del automóvil con la solución de la terrible escalada en los accidentes de tráfico?

No será fácil, pero seguro que el mundo del automóvil y la ciencia que gracias a él se desarrolle, serán tan apasionantes y asombrosos como lo ya vivido en este siglo que se acaba.

Luis Fernández Fadrique
Director General de Cesvimap

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