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"Si me ofreciesen la sabiduría con la
condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no la
querría." ¿Tecnología o cambio cultural? Actualmente, el entorno tecnológico, los flujos de información y la globalización de las economías hacen que las situaciones que debemos resolver sean cada vez más complejas, cuantitativa y cualitativamente. Gran parte de las respuestas a dichas situaciones radicarán en la colaboración entre diferentes personas. Esta circunstancia está suponiendo que modelos de gestión basados en el control de costes o la calidad vayan dejando paso a otros emergentes y menos tangibles, como la gestión del conocimiento, elemento cada vez más diferenciador entre las organizaciones. El éxito de nuestra actividad seguirá dependiendo de contar con una estrategia, unos objetivos y una meta, y de centrarnos a continuación en los resultados. Ahora bien, en las nuevas tecnologías encontraremos las herramientas que nos facilitarán dicha colaboración, ayudándonos en el proceso de adquisición, análisis y distribución de la información, convirtiéndose en aliadas imprescindibles. Ha de considerarse que la tecnología debe adoptarse como soporte de la transformación y no como su causa. Tener un horizonte claro para su aplicación ha de ser el paso previo para su introducción. Es decir, en primer lugar tenemos que detectar la necesidad y luego poner la solución; no al contrario, primero el medio y después "ya veremos para qué nos puede servir". Perdamos el miedo a la utilización de las nuevas tecnologías, pero antes preocupémonos de que en nuestra organización arraigue una cultura de compartir el conocimiento, obteniendo así el mayor provecho de ellas. De este modo, seremos un poco más capaces de aunar saber y saber hacer; lo primero nos ayudará a decidir y lo segundo a resolver. Francisco J. Alfonso Peña
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