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"Es un hecho que el hombre tiene que
controlar la ciencia y chequear ocasionalmente el avance de la
tecnología". Selección natural Llevo más de veinte años
vinculado al mundo del automóvil y de la reparación y, a veces, tengo la
sensación de que siempre estoy corriendo y de que siempre llego tarde.
El sector del automóvil es uno de los de los más dinámicos, lo que le
hace atractivo y emocionante, aunque resulte complicado seguir su paso.
Las novedades se nos acumulan: nuevos vehículos con nuevos materiales y
nuevas tecnologías, que tienen su prolongación en las postventa; nuevos
equipos y productos para repararlos y, de vez en cuando, el legislador
también nos sorprende con alguna nueva reglamentación, procedimiento
administrativo, etc. El problema es cómo manejar tanta abundancia, especialmente aquellos profesionales que viven de esto. Dueños y empleados de talleres que deben estar al día, con lo que eso significa: formarse y buscar información, además de reparar, que es por lo que facturan. Fabricantes de equipos y productos para la reparación , siempre atentos a lo que hacen los constructores de vehículos para conseguir que estos sean reparables. Compañías de seguros y peritos, que para saber qué van a asegurar, y cómo y cuánto les va a costar repararlos. Y otros muchos. Todos, además, observando atentamente lo que hace la competencia. ¿Esto es bueno o malo? La verdad es que no lo sé; lo que sí sé es que el mundo que nos hemos proporcionado y al que mientras que no lo cambiemos, tendremos que adaptarnos. Como siempre ha hecho el ser humano, debemos estar ojo avizor para saber hacia dónde va nuestro mundo profesional, y después seleccionar aquello que nos permita especializarnos, porque sólo tendrán la oportunidad de sobrevivir los más preparados. La vida, como decía Darwin, es un proceso de selección natural permanente; si bien él se refería a la biología, yo lo haría extensible a la profesional.
Ignacio Juárez Pérez
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