Viajar en sentido contrario a la marcha reduce las lesiones graves hasta un 95%

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Cinturones flojos y sillas mal ancladas, entre los errores más frecuentes y con mayor peligro para la seguridad vial infantil.

Si un bebé de seis meses viaja en el regazo de un adulto sería automáticamente despedido hacia delante en caso de accidente y se vería aplastado gravemente por la persona que lo lleva encima. Si lo hiciera un niño de 6 años, sentado en el asiento trasero pero sin cojín elevador, su cinturón de seguridad se desplazaría de tal forma que podría provocarle lesiones graves en el cuello, y el cuerpo acabaría deslizándose por debajo del mismo, con consecuencias fatales.

Con el uso de un sistema de retención infantil (SRI) homologado y adecuado al peso del menor esto no ocurriría, ya que el cinturón de seguridad actuaría adecuadamente y frenaría el desplazamiento del niño, minimizando el riesgo de sufrir una lesión.

Son algunas de las conclusiones del informe sobre seguridad infantil en el automóvil en España y Latinoamérica, de Fundación MAPFRE. El objetivo del trabajo, elaborado por expertos en seguridad vial de dicha entidad, es analizar los errores más peligrosos y frecuentes que los padres cometen al viajar con sus hijos, como no utilizar el cinturón de seguridad o llevarlo con holguras, y dar a conocer las regiones del cuerpo más perjudicadas por lesiones críticas que se producen cuando no se utilizan los SRI adecuados.

Para ello, Fundación MAPFRE ha llevado a cabo numerosos crash test en los que pone a prueba la utilización de diferentes sistemas de retención infantil en situaciones correctas e incorrectas, así como en las que se utilizan sistemas no homologados y envejecidos y en las que directamente no se utiliza ninguna sillita infantil.

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Para cada ensayo ha estudiado diferentes parámetros como la aceleración del tórax y los desplazamientos horizontal y vertical de la cabeza de un muñeco y ha registrado señales en los sensores de los maniquíes para evaluar el riesgo de lesión que podría producirse en caso de accidente.

Las pruebas de impacto demuestran que permitir que los más pequeños viajen con holguras en el cinturón de seguridad y en el arnés de seguridad provoca daños considerables en la cabeza y el tórax, dos zonas del cuerpo que también sufren impacto por encima de los límites establecidos cuando se utilizan sistemas de retención infantil envejecidos y no homologados. Estos últimos, que todavía se encuentran a la venta en comunidades como Madrid, se rompen en caso de siniestro, haciendo que el sistema sea totalmente inseguro.

Los niños que utilizan un SRI adecuado a su peso, estatura y edad y aquellos que viajan en la parte trasera del vehículo y en sentido contrario a la marcha lo hacen de forma mucho más segura y están expuestos a un riesgo mucho menor de perder la vida o resultar heridos que los que no llevan sujeción. Los más pequeños deberían viajar mirando hacia atrás no solo hasta que cumplen 1 o 2 años, sino hasta los 3 o incluso los 4 años”.  Así lo ha reconocido Jesús Monclús, director de seguridad vial de Fundación MAPFRE, quien ha destacado que la propuesta de “Objetivo Cero”, aquella que pretende alcanzar cero víctimas dentro de las ciudades antes de 2030 y en las carreteras antes de 2050, parte de la base de que prácticamente todas las lesiones graves o mortales son evitables. También ha señalado que es preciso establecer objetivos conjuntos y planes de acción asociados para reducir ambos tipos de lesiones. “Hay que hacer más, hacerlo de modo distinto, destinar más recursos y mejorar la eficiencia en las actuaciones”.

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El director de seguridad vial ha hecho referencia a los últimos datos de siniestralidad vial, 25 víctimas mortales menores de 14 años en 2015, “un dato mejor que el de otros años, pero inaceptable”, recordando que es necesario mejorar el conocimiento de los padres y madres sobre la necesidad de que los niños mayores sigan utilizando sillitas infantiles o asientos elevadores no solo hasta que midan más de 1,35 centímetros, como indica la legislatura actual, sino “incluso después de ese momento y hasta que el cinturón de seguridad de adulto quede ajustado con seguridad sobre el cuerpo del menor”.

También ha recordado que para saber si un cinturón de seguridad de adultos se ajusta correctamente a un niño es necesario comprobar: que la banda inferior del cinturón de seguridad pasa por encima de los huesos de la pelvis y no por encima del estómago del niño; que la parte superior del cinturón pasa por encima de la zona media del esternón y de la clavícula, sin quedar demasiado cerca del cuello: y que el niño puede sentarse en el asiento del vehículo doblando con comodidad las piernas, ya que si no las puede doblar, la postura le resultará incómoda y tenderá a “escurrirse” hacia delante.

La Directora de Proyectos de Fundación MAPFRE, SAR, la Infanta Elena, que también ha participado en la presentación, ha hecho hincapié en que “los padres somos los principales responsables de la seguridad de nuestros hijos en el automóvil” y se ha referido a los medios de comunicación, como los  “protagonistas” en la labor de fomentar la concienciación, y el cambio hacia comportamientos más seguros, “que poco a poco se está produciendo”. “Sin vuestra ayuda y complicidad, ha indicado, nuestros mensajes tendrían un alcance mucho más limitado”.

CESVIMAP ha diseñado un sistema muy visual para divulgar el posible mal uso de los sistemas de retención infantil. Un bastidor metálico sobre el que se ha instalado la guía de soporte y desplazamiento del asiento; sobre ella irán instalados modelos de sillas infantiles homologadas.

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