Editorial: Yo soy mi circunstancia

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No soy yo quien contradice a nuestro insigne Ortega y Gasset: según los últimos estudios, la mayoría de nuestras creencias, aptitudes e ingresos se encuentran predeterminadas por el lugar de nacimiento (en un 50%), por quiénes/ qué sean nuestros padres (20%) y tan sólo el 30% restante depende del género, la raza, la suerte y… el esfuerzo.

¿Quiere esto decir que los ni-ni de nuestra sociedad tienen razón? ¿Que nos tenemos que abandonar a la desidia hasta que todo vuelvan a ser las partículas elementales que en un principio fueron?

Afortunadamente la solución universal de mínima energía para el sistema complejo que es nuestra sociedad no es la del mínimo esfuerzo. Baste recordar los flujos migratorios, que, aún a riesgo de sus vidas y de las de sus seres queridos, están llegando a Europa; que la reactivación actual de nuestra economía se debe, en su mayor parte, a la devaluación interna mediante ajuste de precios y salarios, o que el 50% del paro juvenil menor de 25 años corresponde a jóvenes que no acabaron la educación obligatoria.

Es verdad que el esfuerzo no es gratis y no siempre tiene recompensa, pero ayudar a la suerte con él es el camino más seguro para progresar. Cambiar la actitud y capacitarse es el mejor pasaporte para encontrar una ocupación.

Y ésta es una magnífica noticia para el sector de la automoción: según datos que acabo de analizar (desde mínimos en 2012) la venta de vehículos es un 40% más rápida que la recuperación de la ocupación. La materia de prima de la posventa en automoción no ha de faltarnos.

Sirvan estos datos para despejar la bruma de aquellos jóvenes (y adultos) desencantados, y animarles a formarse. Y recordarles que siempre tendrán a CESVIMAP para poder alcanzar sus más altas cotas de excelencia.

Luis Mayorga2.jpgPor Luis Mayorga Malvárez

Jefe dpto. Formación, Comunicación y Márketing