Informe de Fundación MAPFRE sobre jóvenes conductores

Los jóvenes son conductores más seguros que hace exactamente una década

Los conductores entre 16 y 29 años lideran la reducción más significativa en el número de fallecidos por siniestralidad vial que se ha producido en los últimos 10 años. El 6% de los jóvenes conductores de autos se ha visto implicado en algún accidente con víctimas en los últimos tres años. Campañas de seguridad vial,  menores índices de movilidad y mayor conciencia del riesgo al volante son algunos de los factores que han influido directamente en que en la actualidad los jóvenes sean conductores más seguros que hace exactamente una década. 

Así lo refleja el informe Jóvenes y seguridad vial, que se ha presentado en Madrid Fundación MAPFRE y que refleja datos positivos, como que 7 de cada 10 jóvenes se considera “buen conductor” y que, en su mayoría, son conscientes de que entre los riesgos de accidente más frecuentes está el consumo de alcohol (lo destaca el 92%) y drogas (87%), así como superar la velocidad permitida (85%), conducir cansado (74%) y hablar por el móvil (70%).

 Coinciden, además, en la necesidad de disponer de tecnologías innovadoras de seguridad vial como sistemas alcolock (92%) y cajas negras (90%), que ayudan a identificar las causas de los accidentes, así como limitadores de velocidad que impidan exceder los límites establecidos (74%). También están de acuerdo con la idea de que se endurezcan las sanciones por conducir bajo los efectos del alcohol (92%), por utilizar el móvil al volante (86%), no abrocharse el cinturón de seguridad,  no usar sillitas infantiles (84%) y no cumplir con las señales de velocidad (81%).

El estudio, realizado con el objetivo de analizar, de forma detallada y cuantificable, lo que piensan y perciben 2.000 jóvenes acerca de los riesgos asociados a la conducción, también pone de manifiesto que, por lo general, este colectivo conduce vehículos más pequeños, con menor equipamiento de seguridad y más antigüedad. Asimismo, resalta que el hecho de utilizar el segundo o tercer vehículo de la familia y conducir motos frecuentemente (con menor protección activa y pasiva) les hace más vulnerables en caso de accidente.

 En este sentido, el informe hace referencia a que a mayor actividad social, mayor es la probabilidad de los jóvenes de exponerse al consumo de alcohol y drogas y, en consecuencia, mayor es el nivel de fatiga al volante en este colectivo. Advierte sobre  su falta de experiencia, que conlleva que tengan más dificultades para anticiparse y reaccionar ante los peligros y que, en términos generales, disponen de menos conocimientos a la hora de conducir de manera segura ante determinadas condiciones climatológicas y situaciones de la vía.

“Son factores relevantes, en los que hay que seguir trabajando”, ha destacado Jesús Monclús, Director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, quien considera que “todavía queda mucho por hacer para reducir a cero las muertes de conductores y peatones jóvenes. En España, indica, fallecen anualmente más de 400 jóvenes de entre 15 y 29 años, lo que significa que, de media, más de un joven fallece en nuestro país cada día, algo intolerable”.

 El experto en seguridad vial ha subrayado también la “necesidad de seguir apostando por la formación vial desde las primeras etapas educativas, clave, según ha dicho, para evitar hábitos peligrosos y frecuentes, también como pasajeros. En esta línea, se ha referido a que 9 de cada 10 jóvenes se ha subido “en alguna ocasión” a un coche sin abrocharse el cinturón de seguridad, que más de la mitad (62%) admite haber viajado como pasajero de un vehículo cuyo conductor había bebido alcohol y que el 2 de cada 10 ha viajado alguna vez como pasajero de un coche donde el conductor había consumido cannabis.

También ha reclamado medidas concretas como fomentar la conducción acompañada, reforzar los sistemas graduales de acceso al permiso de conducción, “para que los jóvenes adquieran progresivamente mayor experiencia, especialmente en conducción nocturna y con otros pasajeros jóvenes” y que los límites de alcoholemia sean menores para todos los conductores pero, en muy especialmente  para los noveles. “Los jóvenes, señala, conocen los riesgos, pero aun así, creen que son inevitables, por lo que es preciso proporcionarles recursos para que tengan claro que hay que decir “no” al peligro”.  

Puedes descargarte el estudio en:

  https://www.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1094077